Bitácoras/Club de Lectura

Bitácora del 4.4.2017 (por Andre)

Inspirada por el mismísimo y maravilloso Jack London, Magalí tomó el relevo a Pablo la tarde del martes 4 de abril. Sin falta de obra favorita, le cuesta elegir, pero centra la charla en El vagabundo de las estrellas (1915) y Martin Eden (1909), historias de lectura obligatoria.

Habiendo investigado hasta límites insospechados (biografía de Ed Morrell, from Germany to Spain), nos desvela la intrincada unión entre realidad y novela escondida tras El vagabundo de las estrellas, y que ella nombra “la gran ilusión”.

El argumento gira en torno a Darrell Standing, un joven encarcelado en San Quintín y sometido a camisa de fuerza que, convencido de haber vivido otras vidas, trabaja “el sueño de la crisálida”, estrategia por la que libera su espíritu para zafarse del dolor de la tortura y vagabundear por estas existencias pasadas, narrando la paradoja de una odisea entre cuatro paredes.

El descubrimiento de Magalí es que estos hechos corresponden realmente a Ed Morrell, un hombre de carne y hueso que compartió con London sus experiencias carcelarias, y cuya obra autobiográfica vio la luz años después de la defunción de éste. Morrell fue un bandolero revolucionario muy odiado por su rebeldía, que en San Quintín sufrió versiones aún más crueles de la camisa de fuerza – raíz del recuerdo de las vidas pasadas en El vagabundo de las estrellas. ¿Fue London un plagiador? Podríamos pensarlo, pero su destreza al modular la personalidad del auténtico Ed Morrell le sirve de coartada. A ojos de lector, un ladrón que juega con el robo.

Haciendo un pequeño inciso, Magalí comenta Antes de Adán, lo que parece un preludio a Martin Eden (1906 – 1907). En ella, London parte del atavismo prehistórico para narrar en primera persona la vida de un joven que no sólo recuerda su pasado, sino también el de sus ancestros.

En Martin Eden, London trata el tema de la escritura como método de supervivencia a través de la lucha de un joven de pueblo por conquistar el mundo de las ideas y enamorar a una joven burguesa e instruida. Una vez alcanzado el estado de conocimiento al que aspiraba, repara en que la única diferencia entre los burgueses cuya vida anhelaba y los miembros de la clase obrera es simplemente el tamaño de su cuenta bancaria.

Quizá la edad perfecta para leer Martin Eden hubiera sido la adolescencia, una época de enfado y odio hacia el mundo, sentimientos que inundan al protagonista al comprobar que la excelencia cultural es cosa más escasa de lo que esperaba entre las grandes esferas.

Termina Magalí esta primera parte de la clase con unos “apuntes para casa” que sintetizan lo más importante de El vagabundo de las estrellas:

  • La impresionante descripción del sistema penitenciario estadounidense constituye una crítica ante las condiciones de la cárcel y la crueldad que el ser humano es capaz de desplegar ante la culpabilidad de una persona.
  • Por sus amplias y conocidas vivencias y viajes, podría parecer que todos los relatos son autobiográficos, pero realmente son el fruto de la genialidad con la cual London consigue mezclar hechos e imaginación.
  • La resignación de Darrell Standing ante el yugo de la camisa de fuerza, después de aprender que resistirse es aún más doloroso.
  • Existen patrones donde determinados elementos tienen un significado concreto y ayudan a impregnar el relato de un significado metafórico como, por ejemplo, las moscas y la muerte.
  • El ensimismamiento para soportar la tortura.
  • La inmensidad interior desborda sobre el exterior.
  • La lucha y la reconciliación de Standing con sus otros yo.
  • El concepto de la muerte en vivo.
  • La transfusión de la mente de Starring a las vidas pasadas recuerda al traspaso de la mente de Cortázar a los ajolotes en Axolotl. Es una forma de restar importancia a la materia, más ilusión que realidad.
  • La posibilidad de detener el curso normal de la vida para experimentar otras distintas.
  • La dicotomía torturador–torturado sostiene el contexto y da pie a mostrar las diferencias entre cuerpo y espíritu: el primero esclavo de la tortura; el segundo, libre.
  • Pequeña mención a los tratados sobre el vacío de Pascal: “el vacío existe y está lleno”.

En Profession: écriture, recopila contestaciones a artículos y cartas que ha recibido sobre su obra, así como reflexiones personales sobre la misma y la profesión de escritor. Aquí demuestra el carácter no autobiográfico de El vagabundo de las estrellas mediante la respuesta a la misiva de un místico que se sintió identificado con el carácter espiritual de la obra, pensando en ella como en un reflejo de London. Éste no dudó en negar como suyo aquello que profesaba y que tanto motivó a esta persona.

También hace observaciones y da consejos sobre cómo ser un escritor de éxito que sobrevive con la escritura, como por ejemplo que el humor vende más que la poesía; se debe ir en busca de la inspiración, en lugar de esperarla; o que trabajar duro es la clave.

Ponemos punto y final a la clase con la exposición de notas e ideas por parte de algunos, como Pablo, quien resalta la acción de olvidar dentro de la obra, y abre un debate sobre las diferencias entre sendas traducciones de El vagabundo de las estrellas.

El comité abandonó la mesa con algo que reflexionar, y es que Jack London da mucho que hablar, como escritor y como persona. Disfrutemos de su legado.

 

 

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