Club de Lectura

El bolardo madrileño (por Marrone)

Nacido pivote, transmutado en bolardo. La misión que se le encomendó fue la de proteger al viandante de los peligrosos al volante, la de establecer una barrera clara entre la acera y el asfalto. Pero el pivote se fue envileciendo, comenzó a hacerse rígido, inflexible, y echó raíces tan fuertes que arrastraba parte del suelo si era movido por un vehículo.

Cada vez se acercaba un poquito más a la carretera, para mortificar a todo al que aparcara en sus dominios. Las mejores carrocerías temblaban y comenzaron a susurrar entre ellas: “bolardo, bolardo…”.

Al principio parecía que el pivote cumplía con creces su cometido, pero pronto descubrió el peatón el engaño. El pivote modificó su tamaño para nivelarse a la altura de la rótula. Hasta las personas más avispadas tropezaron y definitivamente permutó su nombre: “¡Bolardooooooooooo!”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.