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Hablando de educación con Samara (por Teresa)

Hablemos de educación

El pasado diez de febrero, en la reunión semanal de necropi@s del Utopic_US, contamos con una invitada muy especial: la brasileña Samara, que nos trajo de alén de los mares ideas cálidas y muy interesantes para ayudarnos a sobrellevar los fríos del invierno.

Samara es psicóloga de profesión y de pasión. Ahora mismo está haciendo el doctorado y su investigación se centra en la violencia en las escuelas, en el famoso, por desgracia, “bulling”. Nos contó que el motivo de querer profundizar en esto fueron sus propias vivencias en el colegio, la situación de acoso con desenlace feliz que ella sufrió, y la necesidad de hacer algo para solucionar lo que estaba ocurriendo en las escuelas brasileñas. Antes del doctorado, Samara hizo un máster cuyo tema no era propiamente este, no, sino la educación ambiental, esto es, la enseñanza dentro de un ambiente determinado: la escuela, la familia… Su autor de referencia en este momento fue Paulo Freire, uno de los teóricos de la educación más influyentes del siglo XX, brasileño como ella, y escritor de numerosos libros sobre educación e instituciones sociales donde desarrolló sus innovadoras ideas. Este intelectual crítica la educación tradicional, que llama educación bancaria, donde se ve al alumno como una tabula rasa, una vasija que recibe conocimientos. Freire aboga por la pedagogía constructivista o pedagogía de la autonomía, que parte de la base que todos sabemos algo. Los alumnos saben cosas y hay que ir a su realidad para enseñarles.

El caso es que cuando Samara estaba con el máster, en una de las escuelas en las que colaboraba hubo un problema bastante grave de acoso. La escuela básicamente se lavó las manos y ella, con su trabajo, contribuyó al “lavado”. Y esto fue lo que le hizo sentir que necesitaba hacer algo más, ir un paso más allá para poder solucionar el problema de manera real. Como bien explicó nuestra ponente, la educación ambiental juega un papel muy importante para paliar estos casos de violencia en las aulas. Efectivamente, es necesario que los profesores cambien de forma de ver a sus alumnos, deben dejar de imponerles conocimientos para entender quiénes son y poder ayudarles a entender su sufrimiento. Hizo hincapié en cómo los niños que sufren son las que acaban haciendo sufrir a los demás (pedagogía del oprimido, en terminología de Freire). Aquí Samara puso de ejemplo a Lula da Silva, como este hombre pasó de trabajador oprimido a ser ahora él, con sus secuaces, el opresor. Es cierto, dice Samara, que ha hecho muchas cosas por las familias pobres, pero eso no lo exime de responsabilidad por otros despropósitos que han sucedido durante su gobierno.

Si Freire había sido su autor de referencia en el máster, ahora lo es el filósofo y psicoanalista francés Félix Guattari, con su “capitalismo mundial integrado”. Dice Samara que aquí está la clave del problema: la educación se basa en reglas impuestas por las instituciones, que intentan crear una suerte de de robots que encajen en la cadena de la productividad, no personas que hagan de este mundo un lugar mejor. Aquí retomó el ejemplo de Lula. Dijo que es cierto que ha invertido mucho en educación, pero es una educación dirigida a un determinado fin: formar individuos que entren en el sistema establecido. “Te doy un poco y me quedo con el poder, como cuando los portugueses llegaron a Brasil y daban espejos a cambio de dinero”, puntualiza.

Y “el capitalismo mundial integrado” afecta a la violencia en las aulas, claro. En la calle, en la tele, los niños aprenden que tienen que ser de un determinado modo, y que si tienes esto o aquello tendrás amigos, serás más popular, más feliz. Pero el problema viene cuando no todos podemos tener todo, y de hecho no podemos, no todos somos iguales… ¿Entonces qué sucede? Simplemente que los que no tienen “todo” intentan ganar el respeto de los demás con lo único que tienen a su alcance: el miedo.

Desde las instituciones se promulgan leyes, se llegan a acuerdos para fomentar la igualdad, el respeto, y otro millón de teorías preciosas, pero no sirven de mucho en la práctica, pero falta algo. Y aquí es donde entra su proyecto de doctorado. Ella estudia la manera en que se puede trabajar con estos niños en situaciones de riesgo, carentes de todo, para que entiendan su situación y sepan que la violencia no es la única opción.

Llegados a este punto finaliza la exposición, pero los necropi@s nos quedamos con ganas de más, así que empezamos a preguntar. En estos bises salieron temas muy interesantes como el porqué de que sean más violentos los hombres que las mujeres. Contestó Samara que la violencia femenina también está ahí, es más sutil, muchas veces no física, pero está. También quisimos saber sobre los medios concretos de acción, además de charlas, que está estudiando y entonces ella nos habló del teatro del oprimido, del “clown”, de técnicas que ayudan a tomar conciencia de los problemas que tienen y que hablen de ellos, para evitar que reproduzcan lo que sufren; en definitiva, técnicas que buscan la sensibilidad de los niños, llegar a ellos a través del amor y del cariño…

Pues sí, en esto todos estamos de acuerdo, porque la verdad es que las máquinas están muy bien, pero los seres humanos somos otra cosa y no se nos puede tratar como a ellas. Y sino que le pregunten a Chaplin lo mal que lo pasó en la fábrica apretando tuercas…

Aquí estamos junto a nuestra maravillosa invitada.

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