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Samizdat, Tony Judt y la literatura clandestina (por Peter)

Samizdat fue la copia y distribución clandestina de literatura prohibida por el régimen soviético y, por extensión, también por los gobiernos comunistas de Europa Oriental (Bloque del Este) durante la denominada Guerra Fría. De esa manera, muchas veces los disidentes lograban sortear la fuerte censura política.

Las copias se hacían de a unas pocas por vez y se esperaba que los que las recibían realizasen algunas duplicaciones adicionales. Esto se hacía normalmente mediante el mecanografiado o la escritura a máquina de los textos en cuestión o, en su defecto, mediante la simple copia manuscrita. Esta práctica de eludir la censura oficial estaba llena de peligros, ya que se imponían duros castigos a las personas capturadas en posesión de copias de material prohibido.

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El conocido disidente soviético Vladímir Bukovski lo definía de la siguiente manera: “Yo mismo lo creo, edito, censuro, publico, distribuyo, y resulto encarcelado por eso.

Etimológicamente, la palabra samizdat proviene de la raíz sam (en ruso: сам, “por sí/uno mismo”) y izdat [en ruso: издат, apócope de издательство (izdátelstvo) “editorial”], significando por lo tanto, “auto-­‐publicación”. El término fue acuñado como un juego de palabras creado por el poeta ruso Nikolái Glazkov en la década de 1940, quien mecanografiaba copias de sus poemas indicando en su primera página (samsebyaizdat, algo así como “Yo, por mí mismo editores”) , en una analogía con los típicos nombres de las editoriales (obviamente) estatales de la Unión Soviética, como Detizdat (literatura para niños) o, especialmente, Politizdat, “Editorial Estatal de Literatura Política”).

Además, existieron dos términos relacionados al fenómeno samizdat, aunque menos conocidos que éste:

Magnitizdat se refería al contrabando de grabaciones de sonido (magnit, refiriéndose a la cinta magnética), a menudo de poemas, conferencias o música underground.

Tamizdat se refiere a la literatura publicada en el extranjero (там, tam, que significa “allí”), a menudo a partir del tráfico ilegal de manuscritos.

En la historia de la prensa polaca subterránea, el término usual en los últimos años del comunismo (1945-­‐1989) era drugi obieg o “segunda circulación” (de publicaciones), siendo que la “primera” se refería a las publicaciones legales (y eventualmente “recortadas” debido a la censura estatal). Por su parte, el término polaco bibuła (“papel secante”) es más antiguo, después de haber sido utilizado, incluso en tiempos zaristas.

La literatura auto-­‐publicada y auto-­‐distribuida tiene una larga historia, pero el fenómento samizdat original es único y exclusivo del período posterior a Stalin, la URSS y otros países con similares sistemas socioeconómicos. Bajo la censura de un Estado policial, estas sociedades hicieron uso de una auténtica literatura subterránea, no sólo para realizar análisis introspectivos, sino también como vehículo para practicar o canalizar una peculiar “variante limitada” de la libre expresión, manifestando ideas que eran prácticamente imposibles de expresar públicamente.

Al principio del deshielo lanzado por Nikita Jrushchov en la URSS a mediados de la década de 1950, la poesía se hizo muy popular y los escritos de una amplia gama de poetas (conocidos, jóvenes desconocidos, así como también prohibidos y reprimidos) circularon entre la intelectualidad soviética de la época. Precisamente, el Discurso secreto de Jruschov ante el XX Congreso del PCUS fue uno de los primeros documentos publicados en el samizdat, el cual no fue hecho oficial hasta el año 1989 en la época de la perestroika de Gorbachov.

El 29 de junio de 1958, se inauguró un monumento dedicado a Vladímir Mayakovski en el centro de Moscú. La ceremonia oficial concluyó con lecturas de poesías improvisadas en público. A la intelectualidad moscovita le gustó la atmósfera de relativa libertad de expresión derivada del “deshielo” auspiciado por Jruschov, y esas lecturas al aire libre pronto se volverían regulares y serían conocidas como “Mayak” (en ruso: Маяк, “faro”), con los estudiantes siendo la mayoría de los participantes. Sin embargo, esto no duraría mucho, ya que las autoridades soviéticas pronto comenzaron a reprimir las reuniones, ordenando su disolución forzada.

En el verano boreal de 1961, varios asistentes habituales de dichas reuniones (entre ellos el poeta Edvard Kuznetsov) fueron arrestados, bajo el cargo de “agitación y propaganda antisoviética” (delito de extrema gravedad según el artículo 70 del código penal)

El editor y redactor de la revista samizdat moscovita (Síntaksis, “sintaxis”), Aleksandr Ginzburg fue detenido en 1960, ya cuando el período de “excesiva apertura y tolerancia” derivado del deshielo de Nikita Jrushchov iba llegando a su fin y se reasumía la censura contra las ideas cuestionadoras del régimen soviético.

Algunos escritos considerados comprometidos fueron originalmente publicados por algunas editoriales estatales del régimen soviético, como la hoy clásica novela “Un día en la vida de Iván Denísovich”, escrita por Aleksandr Solzhenitsyn (quien ganaría el Premio Nobel de Literatura en 1970). Esta obra, que narraba la dura vida dentro de los campos siberianos de trabajo forzado del sistema Gulag durante los años 1950, sería inicialmente publicada -­‐en forma de fascículos-­‐ en la revista literaria Novy Mir, a partir de la edición de noviembre de 1962. No obstante, al notarse que la obra de Solzhenitsyn contenía una dura crítica contra las prisiones del régimen soviético, la novela pronto sería censurada y retirada de circulación, y finalmente encontraría su único camino de difusión a través del fenómeno samizdat.

No obstante, no todo lo que se publicaba mediante el samizdat tenía contenido políticamente incorrecto o de abierto desafío contra el régimen comunista soviético, habiendo relatos eróticos o cómicos que no obstante tenían suficientes elementos que los hacían reprobables para el gobierno soviético (sea por auspiciar la libertad sexual o limitarse a la simple diversión del lector sin mensaje marxista apreciable).

En 1963, el poeta Joseph Brodsky (quien obtendría nada menos que el Premio Nobel de Literatura en 1987) fue acusado de haber cometido el tipo penal de “parasitismo social”, y fue condenado a prisión por escribir poemas sentimentales que cuestionaban crudamente el realismo socialista. Si bien Brodsky se libró de la cárcel por presión de intelectuales soviéticos y extranjeros, en adelante debió difundir sus obras mediante el sistema samizdat.

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El juicio de 1965 a los escritores Yuli Daniel y Andréi Siniavsky (también acusados de violar el artículo 70) y el aumento de la represión marcó el fin del deshielo y renovados tiempos duros para los samizdat. El juicio fue cuidadosamente documentado en el “Libro Blanco” de Yuri Galánskov y Aleksandr Ginzburg. Ambos escritores serían luego detenidos y condenados a penas de prisión, en lo que se conoció como “El Juicio de los Cuatro”.

El contenido de algunos libros del samizdat se volvió más cada vez más politizado (debido a la asfixiante atmósfera de intelectual de los tiempos de Leonid Brézhnev), y desempeñaría un importante papel en el movimiento disidente en la Unión Soviética.

Entre 1964 y 1970, el historiador Roy Medvédev publicó regularmente un análisis que más tarde aparecería en Occidente bajo el título Politícheskiy Dnevnik, “El diario político”

Una de las publicaciones del samizdat más conocidas y de más larga duración fue el boletín informativo Хроника текущих событий (Jrónika tekúschij sobýtiy, “Crónica de la actualidad”)5 dedicado a la defensa y promoción de los derechos humanos básicos en la URSS. Se editaron clandestinamente 63 números del mismo durante 15 años (una media de unos cuatro anuales), entre 1968 y 1983 (prácticamente coincidiendo con el período de estancamiento de Brézhnev), denunciando todo tipo de abusos y arbitrariedades de las autoridades comunistas, eventos conocidos por el público pero cuya difusión abierta era un grave delito. Los autores del mismo, anónimos, alentaron a los lectores a utilizar los mismos “canales informales de distribución” para enviar sus críticas y comentarios, que serían respondidos en las ediciones posteriores. Además, se los invitaba a enviar información local de sus respectivas regiones, con denuncias que nunca podrían aparecer en la prensa bajo censura del gobierno.

La Crónica era conocida por su estilo conciso y seco, al extremo que sus rúbricas regulares se titulaban “Arrestos, redadas, interrogatorios”, “Represión extrajudicial”, “En las cárceles y campamentos (Gulag)”, “Noticias del samizdat“, “La persecución de la religión”, “Persecución a los tártaros de Crimea”, “Represión en Ucrania”, entre otros, lo cual hacía evidente la oposición de sus autores a la represión política ejercida por el gobierno de la URSS, con las graves consecuencias que ello generaba para quienes denunciasen tales hechos.

Los autores de la Crónica, no obstante, alegaban que de acuerdo a la Constitución soviética (reformada en 1977) y parecida a la estalinista de 1936), su publicación no era formalmente ilegal en sí misma, pues la Constitución de la URSS defendía la libre expresión. No obstante, las leyes penales de la URSS castigaban con severas penas de cárcel en el Gulag a toda publicación “antisoviética”, declarando como tal a todo escrito que cuestionase al régimen, expresara ideas no comunistas, o denunciara la represión política.

Otra publicación notable y de larga duración del samizdat (alrededor de 20 números el período 1972-­‐80) fue la revista política y literaria Евреи в СССР (transliterada como Yevréi v SSSR, “Hebreos en la URSS”), fundada y editada por Aleksandr Voronel y, después de su retiro, por Mark Azbel y Aleksandr Luntz. La incipiente difusión de las tecnologías informáticas en la URSS de los años 1980, debido a pequeña apertura a la importación por parte del gobierno de Mijaíl Gorbachov, dificultó relativamente el combate del fenómeno samizdat por parte del régimen soviético.

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El funcionamiento del samizdat resultaba más notable por cuanto las autoridades de la URSS mantenían un severo control sobre todos los medios de reproducción escrita existentes en el país, como imprentas, máquinas de fotocopias, o incluso el simple papel para copias. De hecho, el acceso a imprentas o fotocopiadoras era seriamente restringido y limitado a instituciones estatales, en un afán de mantener bajo control gubernamental inclusive los elementos más rudimentarios para la transmisión masiva de ideas. Pese a las restricciones, la prensa clandestina del samizdat alcanzó niveles elevados de circulación y difusión.

Tony Judt fue un historiador y escritor británico, profesor en varias universidades. Especializado en Europa, dirigió el Erich Maria Remarque Institute en la Universidad de Nueva York. Fue colaborador habitual de la revista New York Review of Books.

Su madre y padre, que procedían del extranjero y eran de origen judío, estaban secularizados: su padre nació en Bélgica y de niño emigró primero a Irlanda y luego a Inglaterra; por su parte, los padres de su madre habían emigado de Rusia a Rumania.

Pero al igual que muchos otros padres judíos que vivieron en la Europa de la posguerra, los de Tony Judt le mandaron a la escuela hebrea, donde pudo empaparse en la cultura yidis. Esa experiencia marcaría su futuro.

Tony Judt ayudó a promover la migración de los judíos británicos a Israel. En 1966, tras haber ganado una posición en el King’s College de Cambridge, tomó un año sabático y se fue a trabajar en el kibutz Machanaim. Cuando Nasser expulsó a las tropas de la ONU en el Sinaí en 1967, e Israel se movilizó para la guerra, como muchos judíos europeos, se ofreció a sustituir a los miembros del kibutz, que habían sido llamados a filas. Durante y después de la Guerra de los Seis Días, trabajó como conductor y como traductor para las Fuerzas de Defensa de Israel.

Tras la guerra, comenzó a pensar que la empresa sionista comenzaba a desmoronarse.3 De todos modos, su paso por el sionismo le dio la fuerza moral para poder decir lo que pensaba años después: “En los próximos años Israel va a devaluar, socavar y destruir el significado y la utilidad del Holocausto, reduciéndolo a lo que mucha gente ya dice que es: la excusa para su mal comportamiento”.

Formado en Cambridge, gracias al sistema de becas británico, y luego Tony Judt enseñó muy joven en el Reino Unido así como especialmente en los Estados Unidos, donde finalmente moriría, a temprana edad.

En Francia, al prolongar sus estudios, pudo conocer de cerca el ambiente de las grandes Escuelas parisina (que no admiró demasiado), precisamente en torno a 1968, pero no le atrajo la idea revolucionaria (se sentía más bien sionista, por entonces). Su gran descubrimiento, gracias al poliglotismo familiar y personal, fue el de textos de escritores polacos y checos, desde 1990.

El 4 de octubre de 2006, Judt tenía programado un discurso en el consulado polaco en Nueva York, pero fue cancelado. Según el periódico The New York Sun: «la aparición en el consulado polaco fue cancelada después de que el gobierno polaco decidió que las opiniones del Sr. Judt sobre Israel no eran compatibles con las relaciones de amistad entre Polonia y el Estado judío».

En 2008, a Judt se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrófica. A partir de octubre de 2009, quedó paralizado desde el cuello hasta abajo; murió en 2010.

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