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Queremos tanto a Julio (visita a la Biblioteca Cortázar de la Fundación Juan March)

Con la avidez investigadora y la voracidad intelectual que caracteriza siempre a los participantes de los talleres de lectura de la UAM, el miércoles 14 de marzo despertamos a Julio Cortázar de su sueño eterno una vez más –y van…– para que nos guiara por los laberintos puzzlianos (y viceversa) de su tremenda biblioteca, que tan hermosa ha quedado tras las reformas en la Fundación Juan March, y que nos enseñan cada curso Paz y Celia con el entusiasmo, el saber y la generosidad a las que nos tienen acostumbradxs. Aquí algunos apuntes tomados por Lau y María en la visita de la mañana y de Ducay y Ana en la visita de la tarde. Foto: Alfredo Casasola.

By María

A modo de introducción durante la visita, Paz y Celia nos contaron un poco cómo nace la biblioteca.

La Biblioteca Cortázar surge gracias a la donación de los libros de Julio Cortázar tras su muerte. El autor murió desolado por la muerte de su última compañera, por lo que lo que menos le importaba era qué ocurría con sus cosas. Nombró como albacea a su primer amor, y siempre gran amistad, Aurora Bernárdez. Tras la muerte de Cortázar en 1984, sus libros fueron llevados a un estudio en París. Esto llega a conocimiento de Claudio Guillén, catedrático de literatura, que sugiere que deberían estar en la fundación Juan March. Aurora accedió a ello, con la condición de que se diera difusión y conocimiento sobre sus obras. Visitó la biblioteca antes de su muerte.

A través de la Biblioteca se hacen tangibles todas las colecciones que Cortázar poseía, así como las etapas de su obra (metafísica, estética e histórica). Sentía gran amor por la literatura, y podría decirse que era como una esponja, conocía todas las tendencias, leía y leía, y lo trasladaba todo a su literatura. La Biblioteca Cortázar es una biblioteca de autor.

Más tarde, Celia nos cuenta más detalles sobre la biblioteca y el autor:

La Biblioteca llegó a finales de 1992 y tiene, a día de hoy, 3.786 libros. Se dividieron en secciones temáticas: arte, filosofía, histórica, revistas y literatura, dentro de la que se encuentran las propias obras de Cortázar. Se han ido añadiendo todas sus obras en distintos idiomas, encontrándose obras hasta en 26 lenguas (polaco, hebreo, japonés…). Se pueden encontrar muchos libros en inglés y francés, ya que Cortázar era prácticamente trilingüe. También hay 17 libros objeto, es decir, libros que, por su diseño o formato son arte en sí mismos. Todo esto se puede consultar en el repositorio web de la biblioteca.

Respecto al autor, podemos ver que la biblioteca es un reflejo suyo. Leía desde muy pequeño y fue acumulando multitud de libros, aunque siempre trataba de buscar ediciones asequibles. De su época de juventud, antes de irse a París, se encuentran sobre todo clásicos latinos y griegos, literatura clásica española y ediciones de bolsillo. Sin embargo, en las sucesivas mudanzas por las que fue pasando, muchos libros se quedaron por el camino, aunque alguno que otro se ha ido rescatando. Una vez instalado en la capital francesa, comenzó una nueva etapa, más psicológica y metafísica. Sentía interés por la poesía, imprescindible y necesaria, de la que posee libros de todas las épocas históricas. Asimismo, también se interesó por el terror, la fantasía y el vampirismo, de lo que poseía varias antologías, así como de cuentos de distintas épocas. Más tarde, a partir de 1961, con la revolución cubana, inició una etapa más revolucionaria. La fantasía se volcaba en sus relatos como una forma de evadirse de lo que está viviendo en Argentina. Se sentía oprimido, aburrido y falto de comprensión. Lo fantástico comenzó a proyectarse en su obra. Surge Rayuela, en el marco de lo que será el boom de la novela hispanoamericana. Mantuvo contacto con los principales autores, de los que obtiene primeras ediciones dedicadas u obras firmadas, de donde se puede destacar la primera edición de Pedro Páramo.

By Lau

Julio Cortázar murió en febrero de 1984 en París. Carol Dunlop, su esposa había fallecido unos meses antes. Así que, al morir, Cortázar decide dejar su herencia a la que fue su primera mujer: Aurora Bernárdez.

Aurora pide consejo a Saúl Yurkeivich sobre qué hacer con los libros de Cortázar. Saúl para entonces se encontraba en contacto con Claudio Guillén (catedrático de literatura comparada en la Universidad de la Sorbona en París y, para entonces miembro del equipo asesor de la Fundación Juan March), y este le recomienda la Fundación como posible refugio para esos libros. La razón principal para elegir esta biblioteca fue porque la biblioteca de la Fundación era la que cumplía mejor con los gustos literarios de Cortázar.

Cortázar no fue a la universidad, sino que fue absolutamente autodidacta. Tuvo afán de conocimiento desde niño. Era tanta su obsesión por la lectura que su madre llegó a llevarle al médico y este le recetó prohibirle la lectura y, fue entonces cuando Julio Cortázar privado de su necesidad de leer, cayó enfermo.

Las etapas de su escritura parecen coincidir con sus etapas como lector. También se ve en sus escritos una clara influencia de los viajes que hacía, por ejemplo, su viaje a Calcuta.

La biblioteca tiene un total de 3.786 libros divididos en secciones temáticas de Arte, Filosofía, Historia, Revistas y Literatura (la más abundante).

Esta colección engloba obras escritas en más de 26 idiomas. Cortázar sabía leer en inglés y francés sin problema alguno. Además de estos libros, la biblioteca ha conseguido catalogar todos los recortes, postales y demás objetos encontrados entre las páginas de los libros de Julio Cortázar. También disponen de 17 libros objetos. Todos ellos son ediciones muy limitadas: libros-caja, discos visuales, desplegables…

Cortázar tenía la buena costumbre de datar todos sus libros, de manera que se han podido clasificar por la época en la que fueron leídos. Por ejemplo, hay una parte de libros que pertenecen a la época de su juventud, antes de su traslado a París en 1951: libros de Cernuda, Calderón de la Barca, Juan Ramón Jiménez, Ilíada

A medida que sus lecturas avanzaban, Cortázar desarrolló un gusto por una literatura y escritura más psicológica, más metafísica.

Julio Cortázar no era especialmente bibliófilo. No tenía una gran obsesión por organizar su colección de una manera particular, sino que simplemente colocaba sus libros de la manera más eficiente a la hora de acceder a ellos.

En cuanto a sus intereses en la lectura destacamos su gran pasión por la poesía, a pesar de que no la cultivó especialmente. Posee una cantidad excepcional de antologías poéticas incluyendo poesía china, japonesa, hindú, precolombina…

También cabe destacar que durante la etapa que pasó en Buenos Aires, antes de viajar a París desarrolló un gran interés por el tema fantástico (vampiros, terror…) para evadirse de la realidad que estaba viviendo en Argentina para entonces.

También tuvo una etapa de interés por las cuestiones más políticas y sociales, que surgió a raíz de la Revolución Cubana del ’59: Diario de campaña, Nicaragua tan violentamente dulce, Imperailismo y dictadura…

Por supuesto, no es sorprendente el hecho de que posea una muy extensa colección de obras pertenecientes al boom latinoamericano con dedicatorias personales de: Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Alejandra Pizarnik, Juan Rulfo… Su amiga Alejandra Pizarnik le relató en una de sus cartas su intento de suicidio fallido.

Cortázar también tuvo un gran papel como traductor. Fue el encargado de traducir las cartas de Keats, E.A.Poe y R.L.Stevenson.

Por último, es importante mencionar e gran interés de Cortázar por la música, especialmente la música jazz. Esta pasión se puede apreciar en la gran colección discográfica de la que disponía.

By Ducay

Cosas útiles que nos contó Celia Martínez, la responsable de la Biblioteca:

En YouTube hay vídeos de Cortázar recitando sus propios cuentos, merecen la pena.

Podemos hacer la visita virtual en la página web de la fundación. Adjunto link directamente a la página de la Biblioteca: https://www.march.es/bibliotecas/repositorio-cortazar/?l=1

Sobre la colección:

Entre 1991-92 se produce la donación de las obras por parte de la viuda de Cortázar, Aurora Bernárdez (por cierto también escritora y traductora argentina).

Diferentes secciones que reflejan la progresión en los intereses de Cortázar: Arte, Fotografía, Cine, Literatura (la más extensa), metafísica y psicología, mucha poesía, libros sobre política (su etapa más tardía), y sus propias obras en distintas ediciones e idiomas.

Es interesante ver los subrayados, los libros dedicados por amigos/as y compañeros/as de profesión – Especialmente interesantes las dedicatorias de Alejandra Pizarnik hablando de su suicidio, así como algunas de García Márquez, Octavio Paz y Neruda, entre otros.

Es un gran lector de poesía (y esto se ve reflejado en la colección).

Nos enseñan los “libros objeto” que son muy particulares y que también se pueden ver en la colección digital.

By Ana

Sobre la bienvenida que nos dio la directora:

La Fundación Juan March trata de mantener una bibliografía actualizada de muchas ramas artísticas: magia e ilusionismo, arte, música, fotografía, exposiciones… Está dedicada al arte contemporáneo.

La organización concedió becas a diversos autores, como Rosa Chacel (de la que tienen el manuscrito original de Barrio de maravillas), Delibes (guardan también la primera edición de La hoja roja) o Umbral.

Por último, la directora destaca la importancia del concepto biblioteca de autor (como es el caso de la de Cortázar): cada libro allí presentado es un reflejo de las elecciones del escritor, todo está fechado, leído, anotado. Es muy interesante para el estudio de la evolución de los intereses de Cortázar. Es aún más importante si tenemos en cuenta que fue un completo autodidacta, usaba información de todo tipo continuamente, y nunca dejó de leer y nutrirse.

Información de Celia:

Cortázar lee a la perfección en español, inglés y francés, y una edición bilingüe de poemas de Rilke hacen pensar que trató de aprender alemán.

Los libros están muy trabajados, hay notas que remiten a otras, todo lo relaciona, escribe en los márgenes, en pie de página, subraya, y es peculiar la cantidad de paratextos que se encuentran en algunos libros (recortes de noticias en su mayoría). Además, son todas ediciones de bolsillo. De hecho, algunas de ellas están más deterioradas por haberlas llevado consigo a París en 1951 (con la beca de traducción). Es entre los 40-50 cuando su biblioteca engrosa notablemente.

Muy importante el libro Opio, de Jean Cocteau, que le introduce de golpe en el Vanguardismo, y lee del tirón en una cafetería. Es un libro que le impacta.

Es interesante fijarse en la evolución de sus firmas: Julio Florencio Cortázar> Julio Denis> Julio Cortázar.

Muchos de los libros que consigue son ahora difíciles o imposibles de encontrar. Ej: Poeta en Nueva York con ilustraciones de Lorca, primera edición de Pedro Páramo…

Anécdota sobre él: desde muy joven se centra en la lectura, y pronto empieza a coger los clásicos. Su madre se preocupa porque prefiere la lectura a los compañeros, y el médico le receta dejar de leer. Resultado: enferma. Por algo se llaman matasanos.

Aquí algunas fotitos de la visita:

 

 

 

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