Filosofía/Taller de filosofía

Sobre “El intercambio simbólico y la muerte”, de Baudrillard (por Juls)

Sobre el intercambio simbólico y la muerte

En El intercambio simbólico y la muerte, Baudrillard se mantiene firme en su lucha constante contra lo real a favor de lo simbólico, a través del análisis del contexto económico, social y político de la sociedad capitalista, partiendo de la descomposición de los conceptos básicos expuestos por Marx y Freud.

En este cometido, Baudrillard analiza distintos hechos sociales, siendo estos una demostración de que estamos atravesando una fase de hiperrealidad, en la que reina el simulacro. Algunos de estos hechos son la moda, la locura, la inmortalidad o los chistes. De esta forma, partiendo de las teorías de autores como Bataille, Marcel Mauss o Saussure, plantea una crítica al marxismo y al psicoanálisis actual, que se centra en la unión de estas dos teorías en un completo fracaso[1], que olvida los marcos en los que las mismas adquieren sentido, como medios parciales pero no generalizables.

La teoría marxista, frente a los planteamientos baudrillardianos, resulta inocente, ya que cree recuperar lo fundamental, centrándose en lo económico como un conflicto lleno de contradicciones, que se confronta en el marco de lo real. Por este motivo los movimientos revolucionarios, siempre según Baudrillard, nunca triunfarán, ya que se mueven en el marco de lo real cuando deberían atacar al signo, es decir, al aparato simbólico del sistema. La teoría freudiana por otro lado, fractura lo simbólico pero teoriza a su vez sobre esta misma destrucción, por lo que nunca permite la muerte del sistema de signos.

Como podemos observar, Baudrillard en esta obra, se sitúa en un punto de confrontación con sus propios inicios de fuerte carácter marxista[2]. En esta ocasión, retoma los conceptos de hiperrealidad y simulacro, analizados previamente en Cultura y Simulacro[3], pero otorgándoles una mayor importancia analítica, construyendo una teoría solida capaz de cubrir las áreas que otros aparatos conceptuales, centrados en la mal llamada realidad, son incapaces de entrever.

Esto lo lleva a cabo, introduciendo el concepto del código, como referencia a este sistema de signos que al final es donde se llevan a cabo las dinámicas de poder y son estas las que tienen un instinto de muerte, idea fundamental que atraviesa el texto, hablando de una muerte que no se da en un plano biológico, sino en el de la lenta eliminación de dichos signos, que supondría la pérdida total del significado y por lo tanto la desaparición del propio hecho social en el plano de lo real.

Baudrillard en esta impactante obra, vuelve a demostrarnos que las impresiones que recibimos del texto son más importantes que el hecho de comprenderlo totalmente, ya que de una forma sutil, el autor introduce innovadoras ideas que adelantan de forma muy lúcida el desarrollo de la mass media del S. XXI. Con un aparato teórico-conceptual muy innovador, que deja a la postmodernidad como último emblema ante el fin de las ideologías.

[1] “Lo que hay es el fantasma y el fracaso del freudo-marxismo en todas sus formas”. Baudrillard, J., & Rada, C. (1980). El intercambio simbólico y la muerte. Monte Avila. Pag. 270.

[2] Referencia a una de sus primeras obras, El sistema de los objetos (1981), en la que analiz la producción de signos empleando ideas y conceptos de carácter marxista.

[3] Baudrillard, J. (1993). Cultura y simulacro. Editorial Kairós.

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